Esta mañana hemos vuelto a demostrar que, cuando las familias del CEIP Gascón y Marín nos unimos, somos capaces de hacer mucho ruido y de convertir la puerta del colegio en una playa simbólica para señalar un problema muy real.
Queremos dar las gracias a todas las familias que habéis participado en la concentración para reclamar soluciones frente al calor extremo en las aulas. Gracias también al alumnado, al profesorado, al personal del centro, a los sindicatos y a la Plataforma por la Escuela Pública por acompañarnos en esta reivindicación tan necesaria.
Ver a tantas personas con bañadores, sombrillas, flotadores y toallas frente al colegio ha servido para visibilizar una situación que llevamos demasiado tiempo denunciando: nuestros niños y niñas no pueden aprender en condiciones cuando las temperaturas dentro de las aulas alcanzan niveles incompatibles con el bienestar y el aprendizaje.
Las familias no estamos pidiendo privilegios. Estamos reclamando algo tan básico como que nuestros hijos e hijas puedan aprender en espacios seguros, saludables y adecuados.
La movilización ha tenido repercusión en medios de comunicación y redes sociales. Nuestro mensaje ha ido más allá de las puertas del colegio y ha puesto sobre la mesa una realidad que afecta a miles de estudiantes y trabajadores de la educación pública.
Ahora esperamos que el Gobierno de Aragón escuche a la comunidad educativa y actúe. Y esto no debería depender del color político de quien gobierne en cada momento. Hablamos del bienestar de los menores y de las condiciones laborales del profesorado y del personal que trabaja cada día en nuestros centros. Hablamos de quienes están enseñando, cuidando y acompañando a nuestros hijos e hijas.
Los recursos existen, las necesidades están identificadas y las soluciones son posibles. Es el momento de invertir en medidas estructurales: climatización adecuada de los centros educativos, mejora real de las infraestructuras y renaturalización de los patios escolares para hacer frente a las altas temperaturas.
No sirven los parches ni las respuestas de última hora: abanicos, ventiladores de mano o pedir que el alumnado venga “fresquito” no puede ser la solución a un problema que se repite curso tras curso.
El dinero de nuestros impuestos debe ir primero a sostener y mejorar los servicios públicos, que son los de todos los ciudadanos. Y, en este caso, hablamos de la educación pública.
Antes de destinar dinero público a ampliar conciertos en Bachillerato, deberían atenderse las necesidades urgentes de los centros públicos: aulas dignas, patios preparados para el calor, personal suficiente e instalaciones adecuadas.
Confiamos en que este mensaje sea escuchado. Pero si a la vuelta del verano seguimos encontrándonos con las mismas aulas asfixiantes y la misma falta de respuestas, nos volverán a encontrar donde corresponde: en las calles y a las puertas de nuestro cole, defendiendo el derecho de nuestros hijos e hijas a una educación pública de calidad.
Gracias por vuestra participación, vuestro compromiso y vuestra fuerza. Seguiremos construyendo escuela pública.
AFA CEIP Gascón y Marín

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