jueves, 13 de noviembre de 2014

XXIX DÍA DEL MINIBASKET: II Memorial José Antonio García Charles



DÍA DEL MINIBASKET
Gascón y Marín 36 – Santa Isabel B 8
Hay un día para todo. Hay un día para apuntarse a un gimnasio y un día para empezar una colección de dedales de plata, de figuritas de Star Wars o de miniteteras de porcelana. Hay un día del medio ambiente, un día del niño, un día del árbol o del agua. El sábado se celebró el día del minibasket. En el día del minibasket, como su propio nombre indica, celebramos que unos padres que esperan alargar una mañana de sábado en la cama por el parón liguero, logran sobreponerse a su molicie y acompañan candorosamente a sus hijos a pasar una jornada de baloncesto allí donde sea requerida su presencia.
La jornada, organizada por la Federación de Baloncesto, se desarrolló en el Pabellón Príncipe Felipe. Nuestro equipo fue emplazado a las diez y media en la pista B y, siguiendo con la tradición iconoclasta que hemos empezado esta temporada, tras enfrentarnos a la Sagrada Familia lo hacíamos ahora con otro integrante del santoral, Santa Isabel.
El partido comenzó con la buena noticia de la incorporación de nuestra compañera Zoe totalmente desesguinzada y con el codo recuperado, como así demostró durante el partido. Pero al poco de comenzar, un nuevo lesionado iba a ocupar nuestra lista de bajas. Lucas, que en ese momento se estaba echando el equipo a la espalda, se echó también un rival al tobillo. Fue demasiado peso para el más Marín de los gascones, que abandonó la cancha como le hubiera gustado a alguno, con un puñado de hielo y la esperanza de levantar una copa a su vuelta. Cuando volví a verle, afortunadamente restablecido, tuve ocasión de comprobar hasta qué punto este equipo está adquiriendo la categoría que merece, y es que al preguntar a su padre si le había tratado el personal de la Cruz Roja que menudeaba por las instalaciones me aseguró que nada de eso, que a Lucas le habían tratado los médicos del Príncipe Felipe (atribuyo la degradación de escalafón monárquico al estrés que, como padre, había sufrido tras la lesión). Como no podía ser de otra manera, atendido por galenos de tan regia categoría, nuestro compañero no tardó en restablecerse por completo de su lesión y por la tarde ya corría como un potrillo mientras un grupo de padres, interesados en el mundo del baloncesto, entre bebidas energéticas desmenuzábamos jugadas y posibles estrategias.
En cualquier caso, y a pesar de la ausencia de nuestro jugador, el partido era ya a esas alturas un monólogo gascomarino, una simulación de victoria en diferido que el marcador del primer tiempo dejaba claro: 22 a 2. A pesar de que los isabelinos no dejaron de pelear en ningún momento, el desenlace parecía claro. Fruto de ese tesón el segundo tiempo registró alguna canasta más por parte de nuestros rivales y una menor progresión por la nuestra, y a pesar de que pudimos ver varias acciones de mérito el tanteo fue algo menor, finalizando el partido con un 36 a 8 a nuestro favor.
Con la victoria en el bolsillo, los alevines gascomarinos fueron requeridos inmediatamente para plasmar sus hazañas por los fotógrafos del Heraldo que, ya que tenían carrete, aprovecharon para sacar fotos a los demás equipos. Una estrategia, la de usar la imagen de nuestro equipo, que produjo, como no podía ser de otra manera, un incremento notable en sus ventas del lunes.
Posteriormente se procedió a la entrega de los regalos que los patrocinadores tenían reservados para los participantes. Nuestros alevines dieron buena cuenta de ellos una vez fuera del pabellón. Un refresco y unos frutos secos con chocolate, cortesía de los mecenas del evento que alguno, debido a lo avanzado de la mañana, aventuró que bien podrían haber sido la Unión Jamonera de Teruel o las Pastelerías Ventura Gómez e Hijos. También fue entregado un bonito diploma, éste no comestible, que reconocía sus méritos deportivos y que intentaremos que haga juego con el que nos declare ganadores de la liga.

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